Ángel del Villar fue siempre misterioso. Un hombre a menudo oculto tras unas lentes de sol y una gorra con la estampa de su sello discográfico, DEL Records. Trabajaba desde las sombras. Promocionaba artistas y producía temas de éxito internacional, como Ella baila sola (de Eslabón Armado y Peso Pluma). También tuvo roces familiares con la cantante mexicana Jenni Rivera. Una década y media de éxitos después, aquel personaje críptico que logró que los artistas aplaudiesen su discográfica (“¡Y puro DEL Records!”, suena en muchas de las canciones del sello) ha sido hallado culpable de hacer negocios con el narco, y ahora enfrenta una pena de hasta 30 años de prisión en Estados Unidos por ese y otros 10 cargos relacionados con la Ley de Designación de Cabecillas Extranjeros del Narcotráfico (Kingpin Act), una normativa que impone sanciones a los extranjeros que participan en el tráfico internacional de drogas.Las autoridades de Estados Unidos informaron la semana pasada en un comunicado que Del Villar —detenido en 2022— negociaba a través de su empresa de espectáculos, DEL Enternainment, con Jesús Chucho Pérez Alvear, un promotor de conciertos vinculado al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Cuinis, brazo armado del grupo criminal. Chucho fue clasificado como “narcotraficante” por parte del Departamento de Justicia estadounidense en 2018 por lavado de dinero. En diciembre de 2024, fue asesinado en Polanco, la opulenta colonia al norte de Ciudad de México.Del Villar aterrizó en la industria de la música en 2010 con una venda en los ojos, sin conocer su funcionamiento. Fue parte de la revolución digital del regional mexicano, un mercado acostumbrado a la venta de discos físicos; y lo hizo promocionando narcocorridos en internet. Del Villar ha argumentado en varias ocasiones que, antes de ese salto, se ganaba la vida con sus empresas de construcción.El músico Lupillo Rivera lanzó en 2009 un corrido con su nombre, Ángel del Villar aka El corrido del Villar: “Joven entró a aquel camino, el destino algo le había preparado […] Una Colt 45 conmigo, San Judas de oro las cachas grabadas”. La letra describe a Del Villar como un hombre que viene desde abajo y logra el éxito —uno de esos mensajes usuales en los corridos—, que va armado para salvaguardar su vida. Ese tema, publicado antes de la intrusión de Del Villar en la industria, alimentaba el misticismo del personaje.Pepe Garza trató el asunto en su conversación de 2016. “Yo no pensaba que tú eras empresario de música. Pensaba que eras empresario de otro tipo de negocios que por el momento no eran legales”, le dijo. “Uno no quiere ese tipo de publicidad […] Yo no lo niego, tengo un pasado”, comentaba el dueño de la discográfica sin matizar la respuesta. Durante su vida, fueron surgiendo otros corridos dedicados a él, uno por Revólver Cannabis, otro por Los Plebes del Rancho o versiones de Voz de Mando.El rechazo de La Diva de la BandaLa cantante Jenni Rivera nunca se fio de Ángel del Villar. Corría el año 2012 y el empresario musical, que por entonces solo llevaba dos años en la industria, comenzó a salir con su hija Chiquis. Él ha comentado en varias ocasiones que desconocía que fuese hija de La Diva de la Banda cuando la conoció. Pese a ello, Rivera había mostrado su descontento con la relación, pero no fue hasta finales de ese año, poco antes de su muerte en un accidente de avión, cuando esa herida comenzó a sangrar.La escena fue algo así. Es una noche de noviembre de 2012. Rivera va a subir a su coche, en un aparcamiento a la salida de una entrega de premios en Hollywood, cuando comienzan los gritos. Ella y Del Villar están separados por unos metros, donde se acumulan un grupo de seguidores de la cantante. Él le grita palabras como “puerca” y “cerda”; ella, molesta, lo encara y le dice que, si tiene algo que decirle, se lo diga por teléfono, alejado de sus seguidores. “¿Quieres hablar? Llámame […] Porque si tienes huevos, me lo dices a la cara”, le reprocha mezclando inglés y español.La cantante Jenni Rivera falleció en un accidente aéreo el 9 de diciembre de 2012.Saúl López (Cuartoscuro)Tras aquel incidente, Rivera reveló que llevaba un mes sin hablar con su hija. En un libro publicado por Chiquis años después, revelaría que la presencia de Del Villar le ayudó a retomar su carrera musical y a aliviar la muerte de su madre; aunque también lo describió como alguien celoso y controlador. Su relación terminó en 2016.Letras violentas y avisos del FBIEn 2010, Del Villar fundó DEL Records, un sello convertido en contrapeso en la industria. A principio de la década, la guerra contra el narco de Felipe Calderón (2006-2012) acercó la estética más cruda de la violencia al país. Esas imágenes y conflictos inspiraron el nacimiento de los corridos alterados, una variante impulsada por la disquera Twiins Enterprise en la que los músicos narraban esa realidad. Fue en aquel momento en el que DEL Records decidió impulsar los corridos progresivos. “Les llamaron corridos progresivos porque músicos como Regulo Caro, que eran rockeros, decían que ciertas progresiones [utilizadas en sus composiciones] eran del rock. Pero en aquellos años, todos lo identificábamos bajo la etiqueta movimiento alterado”, explica Juan Carlos Ramírez-Pimienta, profesor de la Universidad Estatal de San Diego y uno de los primeros académicos en investigar el movimiento.El cantante Gerardo Ortiz es otro de los músicos del alterado que firmó con DEL tras llamar la atención de Del Villar en redes. Ortiz ha sido colaborador en las indagaciones del FBI y, hace unas semanas, participó como testigo ante una corte estadounidense en el juicio contra Del Villar. Admitió haber actuado en al menos seis ocasiones para el CJNG y, según las informaciones de Univisión, dijo haber sido convencido por Del Villar para realizar presentaciones como la de la Feria de San Marcos o la de Aguascalientes, pese de los avisos del FBI. “Le platiqué que no quería ir al concierto. Estaba, pues, asustado [de hacer ese tipo de presentaciones]”, narró Ortiz ante el estrado.Gerardo Ortiz durante una presentación en Ciudad de México, en febrero de 2023.Medios y Media (Getty Images)Tras los progresivos, vendría el contrato de Ariel Camacho, un experimento de transición de la disquera para abandonar la temática de la violencia cruda. El joven músico entró en DEL con un repertorio enfocado en canciones de amor y de desamor, pero manteniendo las historias sobre narcotraficantes sin las letras explícitamente violentas del anterior movimiento.La influencia de Camacho derivó en el éxito actual de los corridos tumbados, la variante que ha llevado al regional a los primeros puestos de las listas de éxitos globales de la mano de artistas que mantienen la dinámica de repertorios que juntan amor y violencia. Del Villar también ha dejado una huella en ese bum. El empresario fue el productor de Ella Baila Sola (2023), tema interpretado por Eslabón Armado, una de las grandes firmas de la disquera, y Peso Pluma, la gran estrella de los corridos tumbados, que por entonces trabajaba con el sello Prajin Records.El jueves, 27 de marzo, Ángel del Villar salía de la sesión en la que le hallaron culpable por hacer negocios con el narco. Se mostraba tranquilo. Habló con la prensa. “Todo salió positivo, se los dije, yo soy muy creyente […] yo estoy agradecido, contento y satisfecho. Falta mucho tiempo para la sentencia, pero prefiero 1.000 veces estar sentado en una reja o en mi casa que estar como informante del Gobierno. Estoy tranquilo, tengo mucha fe en que va a salir como tiene que salir, ustedes se dan una idea de quién orquestó todo”, dijo. No concretó el porqué de sus palabras. Del Villar mantiene el misterio. No se conocerá la sentencia hasta el próximo 15 de agosto.

Ángel del Villar, la sombra del narco en la industria de la música mexicana
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