La guerra comercial total ya está aquí. China ha sacado este viernes la artillería pesada para responder al golpe arancelario previo del presidente de EE UU, Donald Trump, con una réplica contundente en distintos sectores. Las dos grandes potencias económicas del planeta, cuyas cadenas de valor están profundamente entrelazadas y suman intercambios por más de 580.000 millones de dólares (525.000 millones de euros) anuales, entran así en un nuevo nivel de enfrentamiento cuyos efectos sobre el resto del planeta son impredecibles.Pekín ha anunciado, en primer lugar, que impondrá aranceles del 34% a todos los productos importados desde Estados Unidos, como contestación al muro tarifario también del 34% levantado el día anterior por Donald Trump (y que alcanza el 54% si se suman las tasas del 20% impuestas previamente a los productos chinos). Pero la andanada china no se detiene en la imposición de nuevos gravámenes. La batería de disparos comerciales, que se ha ido anunciando en la tarde del viernes (hora local) mediante comunicados de diferentes ministerios, implica también restricciones a la exportación de artículos relacionados con siete categorías de tierras raras (como el samario, el terbio y el gadolinio) por su posible doble uso civil y militar. Estos elementos, cuya producción domina China, son clave en la carrera tecnológica, y una de las obsesiones de Trump, que ha mostrado interés por obtenerlos en Ucrania y Groenlandia.Pekín ha presentado, además, una demanda contra las medidas estadounidenses ante el mecanismo de resolución de disputas de la Organización Mundial del Comercio (OMC); ha aprobado la inclusión de 11 empresas estadounidenses en la lista de entidades “no fiables” ―lo que permite a las autoridades comunistas imponer medidas punitivas―y ha restringido las exportaciones de productos chinos a otras 16 empresas estadounidenses vinculadas a sectores de defensa y seguridad, de nuevo por el potencial doble uso civil y militar.La represalia ha sido desatada en lo que se suponía un día tranquilo en la capital china por la celebración del Qingming o Día de Limpieza de Tumbas, una festividad china tradicional en la que la gente honra a los muertos y rinde culto a sus ancestros.“Las acciones de Estados Unidos no se ajustan a las reglas del comercio internacional, socavan gravemente los derechos e intereses legítimos de China y son un ejemplo típico de intimidación unilateral”, dice el escueto comunicado del Ministerio de Finanzas chino en el que decreta la imposición de un 34% de gravámenes “adicionales” a los productos del país norteamericano sobre la base de la tasa arancelaria actual (que varía según sectores y productos).Los impuestos del 34% aprobados por Washington el pasado miércoles se suman igualmente al 20% que el mandatario estadounidense había decretado previamente para los productos chinos, de modo que el arancel ascenderá al 54% para China, uno de los más elevados aprobados por la Administración estadounidense en el llamado, de forma bombástica, “Día de la Liberación”.Pekín había instado el jueves a la Administración Trump a retirar sus nuevos aranceles “inmediatamente” y a resolver la disputa mediante el diálogo, reservándose el derecho a adoptar medidas para salvaguardar sus derechos e intereses. Mediante un comunicado, el Ministerio de Comercio denunciaba que Washington ha hecho “caso omiso” de los equilibrios alcanzados en negociaciones durante años, y aseguraba que también Estados Unidos se ha beneficiado del comercio internacional. Criticaba, además, los nuevos gravámenes de Trump por sustentarse sobre “valoraciones subjetivas y unilaterales”. China cree que estas medidas ponen en peligro la economía mundial y la estabilidad de las cadenas de producción y suministro. “En una guerra comercial no hay ganadores”, concluía el comunicado. Ante el silencio de la Casa Blanca en las horas siguientes, este viernes China ha concretado sus represalias.Además, el decreto firmado por Trump el miércoles incluía el sellado de uno de los agujeros por donde se cuelan buena parte de los productos chinos en Estados Unidos. Hasta ahora, las importaciones de menos de 800 dólares se beneficiaban de la llamada exención de minimis, por lo que quedaban exentas de pagar tarifas aduaneras. Esta vía ha sido aprovechada por gigantes chinos del comercio electrónico como Temu, Shein o Alibaba para enviar mercancías a sus clientes estadounidenses. Desde el 2 de mayo, esos productos serán gravados también con un 54%.En las últimas semanas, las réplicas chinas a las medidas que iba anunciando Trump habían sido medidas y acotadas, lo que había sido interpretado como una disposición al diálogo y la negociación por parte del gigante asiático. Tras las anteriores dos subidas consecutivas del 10% de aranceles firmadas por el presidente estadounidense, China devolvió el golpe con aranceles de entre el 10% y el 15% a numerosas partidas de EE UU, desde productos de la industria agroalimentaria a los energéticos y las manufacturas por valor agregado de unos 35.000 millones de dólares (casi 32.000 millones de euros), mientras que los impuestos estadounidenses afectaban a la totalidad de los productos importados de China sin distinción, cuyo valor ronda los 440.000 millones de dólares (unos 405.000 millones de euros).Además, Pekín había restringido ya las exportaciones a 15 empresas estadounidenses vinculadas a la defensa y seguridad, añadido otro puñado de compañías a la lista de entidades no fiables y anunciado una investigación antimonopolística a Google. También había restringido las exportaciones de minerales críticos clave —mercado que domina— en la producción de tecnología y armamento. Este viernes ha dado una nueva vuelta de tuerca para responder al embate de Trump.“Un gran momento para hacerse rico”El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha contestado a las represalias chinas a través de un mensaje en Truth, su red social. “CHINA SE EQUIVOCÓ, ENTRÓ EN PÁNICO, ¡LO ÚNICO QUE NO PUEDEN PERMITIRSE!”, escribió.El día anterior, Trump había mostrado su disposición a rebajar los aranceles a China a cambio de que China permitiese a ByteDance vender una participación en su popular red social de vídeos TikTok. Cuando le preguntaron si estaba dispuesto a hacer tratos con otros países, contestó: “Bueno, depende. Si alguien nos dice que nos va a dar algo fenomenal, siempre y cuando nos den algo que sea bueno. Por ejemplo, con TikTok. Tenemos una situación con TikTok en la que China probablemente dirá que aprobaremos un acuerdo, pero que ustedes hagan algo con los aranceles. Los aranceles nos dan un gran poder de negociación”. Por su parte, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, señaló en una entrevista televisiva que lo único que tiene que hacer Xi Jinping para que le retire los aranceles adicionales del 20% es llamar a Trump y comprometerse a frenar la exportación de químicos que se usan para la fabricación de fentanilo.Trump se ha llevado este viernes la contraria a sí mismo. Si los inversores consideran que los aranceles son negociables y pueden bajar, tendrán menos incentivos para invertir en nueva fábricas en Estados Unidos. Por eso, un día después de abrirse a la negociación, ha escrito: “PARA LOS MUCHOS INVERSORES QUE VIENEN A ESTADOS UNIDOS E INVIERTEN CANTIDADES MASIVAS DE DINERO, MIS POLÍTICAS NUNCA CAMBIARÁN. ¡ES UN GRAN MOMENTO PARA HACERSE RICO, MÁS RICO QUE NUNCA!”.Posteriormente, en otro mensaje, el presidente de Estados Unidos ha parecido mostrarse abierto a negociar de nuevo, esta vez con Vietnam. “Acabo de tener una llamada muy productiva con To Lam, secretario general del Partido Comunista de Vietnam, quien me ha dicho que Vietnam quiere reducir sus aranceles a CERO si consiguen llegar a un acuerdo con EE UU. Le he dado las gracias en nombre de nuestro país y le he dicho que espero una reunión en un futuro próximo”, ha escrito.

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