Entre el trasiego de turistas y ejecutivos del hotel The Madrid Edition, un séquito de personas acompaña a Aida Domènech (Montgat, Barcelona, 35 años), popularmente conocida como Dulceida. Quedan poco menos de 48 horas para el estreno de la segunda temporada de Dulceida al desnudo y la creadora de contenido, que acumula 3,5 millones de seguidores en su cuenta de Instagram, está ultimando los preparativos para su gran día. Estilistas, maquilladores, cámaras, publicistas, representantes… todos ocupan un lugar en la habitación y se muestran pendientes de la también empresaria, que por comodidad prefiere estar descalza. Un cronómetro marca que el tiempo disponible para la entrevista es de 20 minutos y, en ese momento, un camarero entra con una bandeja. Pero la comida tendrá que esperar.La segunda parte de su proyecto más personal —la primera vio la luz en noviembre de 2022—, estrenada este viernes 4 de abril en Prime Video, es importante por muchas razones: es la confirmación de su reconciliación con su mujer, Alba Paul, y también es el desenlace de su anhelo por formar una familia. “Tiene un hilo conductor muy bonito, que es nosotras embarcándonos en el mundo de la maternidad. Se van a reír, se van a emocionar y nos van a ver con miedos, felices…”, cuenta Dulceida.Más informaciónLa relación entre ambas comenzó en 2015, pasaron por el altar en una simbólica ceremonia —no lo legalizaron— en 2016, rompieron en 2021, se reconciliaron en 2023 y se convirtieron en madres en 2024. “Cuando hicimos la primera temporada fue cuando lo dejé con Alba. Queríamos que fuera un poco por ahí [la maternidad]pero la vida, de repente, dio una vuelta, cambió y fue otra cosa. Me gusta porque además es como una segunda oportunidad con Alba y una segunda temporada. Es como que tiene todo sentido, todo pasa por algo y es muy bonito que haya sido así”. En esta ocasión, son cuatro episodios donde Dulceida muestra el proceso de quedarse embarazada por el método ROPA: es ella la que gesta a su hija, pero con los óvulos de Alba.El momento en el que se encuentran es el mejor ejemplo, para ella, de la importancia de las segundas oportunidades. “Soy una persona que creo en todas las oportunidades que una persona necesite, o en el caso de que alguien te la tenga que dar, que la persona esté dispuesta a dártela siempre y cuando sea una segunda oportunidad, una tercera, una cuarta, una quinta… para mejor. Cuando la das, puede salir bien o te puedes equivocar, que era también nuestro miedo. Pero no ha sido así porque estamos predestinadas. Es cursi, pero es cierto”, subraya. Ambas afirman en la docuserie que el embarazo las unió más de lo que creían: “Somos una. Somos una familia. Durante el embarazo, Alba fue una persona increíble en el acompañamiento porque me sentía muy sola. Estuvo a mi lado, cuidándonos muchísimo, apoyándome y ella me decía: ‘¿Qué puedo hacer para que no te sientas sola?’. Estamos muy unidas”.Aida Domènech, conocida como ‘Dulceida’, en un hotel de Madrid.Jaime VillanuevaPero no todo lo que muestran es felicidad. También hay discusiones y discrepancias, como en todas las relaciones. “A mí cuando me dicen: ‘Es que los influencers solo enseñáis las cosas buenas’. Les digo que yo he enseñado cuando estaba en la mierda, me he mostrado vulnerable, absolutamente rota… En esta temporada muestro mis miedos y nuestras discusiones, que van a ser criticadas, porque no están acostumbrados. No me gusta ni falsear las cosas ni, si haces una cosa así, estar constantemente poniendo límites. Te puedo caer bien o no, pero real y natural es”.Ella fue una de las primeras creadoras de contenido en España, creó su perfil de Instagram en 2011. Nada es igual desde aquellos inicios: ahora, gracias al poder de las redes sociales, todo el mundo puede ser influencer con un poco de suerte y el favor del algoritmo. “Soy una persona mucho más segura ahora que cuando empecé, que tenía 20 años. Nunca he sentido la competencia, ni envidias malas, solo buenas, que eso es bonito incluso. Sí que creo que [ahora] hay esta competencia. He estado en viajes de: ‘Me he hecho esta foto aquí y tú no puedes hacértela en esa palmera porque la voy a subir yo”, expone. Casi 15 años después, no es la misma persona y tiene mucho que agradecer a su familia. “Va con mis valores, con lo que me han inculcado y lo que he visto en mi casa. Nunca jamás me he comparado con nadie en Instagram. Me acepto, me quiero y obviamente tengo complejos como todo el mundo y hay cosas que me gustan más y cosas que me gustan menos, pero sé que están en mí. E intento mejorar eso, pero siempre aceptándome, queriéndome y respetándome, que no lo he hecho siempre”.Sabe que es un personaje público y que su vida interesa, pero no pudo evitar que la prensa se hiciese eco del embarazo antes de que ellas mismas lo anunciasen en sus redes sociales: “Estaba muy enfadada. Era un momento muy personal y que no se lo había dicho a mi familia o a muchísimos de mis amigos. No quería por nada en el mundo que se filtrara. Algunos amigos me habían preguntado y yo mintiendo, pero decía mentiras incluso un poco feas”. En la celebración de los premios Ídolo de 2024, organizados y creados por ella y su equipo, una de las preguntas más recurrentes fue la del embarazo. “Era para protegerme a mí. Si hubiese pasado algo, que gracias a Dios no pasó, soy la primera que lo hubiese contado y estoy segura. Pero no quería tener la obligación. Quiero decidir sobre mi vida, que para eso es mi vida, y mostrar lo que a mí me apetece, aun siendo consciente de que muestro la realidad siempre”, asegura.“Cuando me dicen que soy un referente del colectivo, me abruma y digo: ‘Si soy una chica normal’. Lo hemos hecho siempre sin intención”. El 2 de abril de 2024, Dulceida y Alba anunciaron que esperaban a su primera hija en común; Aria nacería el pasado 15 de octubre. “Esperábamos críticas y el típico comentario de: ‘¿Y el padre?”, imita con voz grave, y añade: “Me tiré ahí bloqueando… de ellos nadie me seguía y eran la gran mayoría hombres, comentarios muy misóginos de: ‘Lo que necesita ella es una buena…’. Yo dije: ‘¿Pero toda esta gente está en España? ¿Está en el mismo mundo que nosotras?”. Eso le llevó a publicar un nuevo vídeo denunciando la misoginia y la lesbofobia recibida. “Me da tristeza, porque un hater habla desde un vacío que tiene. Me encanta decir que hay gente que me cae mal, pero no odio a nadie, porque creo que el sentimiento de odio dentro de uno no merece la pena y no te hace bien”.Cinco meses después de dar a luz a Aria, recuerda cómo fue su embarazo: “Lo tenía bastante romantizado. La maternidad me daba más miedo, tenía muchas ganas… pero tenía más monstruitos. Como con el postparto. Le decía a Alba todo el rato: ‘Prepárate’. Y ha sido todo lo contrario. Cada maternidad y cada mujer es un mundo, porque ahora estoy coincidiendo con muchas amigas a la vez y todas pensamos diferente, todas tienen sensaciones diferentes. En mi caso ha sido maravilloso”. “Te tienes que adaptar. La segunda vez que cogimos el coche, los trastos… me pareció más difícil que pilotar un avión. Creo que es poco a poco y más cuando eres primeriza. Es una locura, pero me siento muy cómoda y muy feliz. Obviamente, hay días en los que necesito más horas, necesito descansar”, reconoce. “He flipado con lo que te enseñan los bebés: ellos mandan. Al principio la intentábamos adaptar un poco a nuestros horarios y se iba a dormir a las once, con sus siestas. Pero ahora ella te pide que a las ocho sea su último biberón. Te va guiando y eso es muy bonito”.Dulceida y Alba Paul en un episodio de ‘Dulceida al desnudo 2+1’CORTESÍA PRIME VIDEOTiene claro cómo quiere criar a su hija: “En un ambiente muy libre y muy diverso. Las nuevas generaciones, o eso es lo que quiero esperar, harán mucho bien y un mundo mejor. La vamos a intentar educar lo mejor que podamos, obviamente cometiendo muchos fallos como todo ser humano, pero va a ser una niña muy concienciada con el no juzgar y que el amor es como por bandera”. Por el momento, van a continuar ocultando su rostro: “Tengo muchas compañeras que sí que los enseñan, y a mí me encanta verlos. Pero cuando tuve a Aria en brazos me salió como un instinto. Lo hablé con Alba y le dije que de manera muy natural la mostrábamos de espaldas, de perfil que no se le reconoce o los pies. De momento, así va a ser”. Fue para Navidad cuando publicaron una imagen de su rostro por primera y última vez: “Ahora tú la ves y no la reconoces. No va a tener una exposición, ni mucho menos voy a hacer publicidad con ella. Luego ya ella verá”.Llegar a alcanzar el éxito no ha sido fácil y nadie le ha regalado nada. Afirma que tiene sueños todavía por cumplir, pero que no los dice nunca porque son como los deseos. “Sueño muy alto, pero luego algunos los consigues y otros no, obviamente. A lo mejor hace 10 años te decía que los sueños se consiguen si los persigues… A ver, hay que perseguirlos, hay que soñar muy alto, pero no todos se consiguen. Hay que lucharlos e ir a por ellos”.

Dulceida: “Nunca me he comparado con nadie en Instagram. Me acepto, me quiero y tengo complejos como todos” | Gente
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