Que en la moda todo vuelve es una ley no escrita, pero siempre cumplida. El retorno de una prenda tan improbable como el miriñaque (¿quién vestiría del siglo XVI en pleno 2025?) o el corsé (símbolo clásico de la opresión femenina) es, sin embargo, una prueba de que el pasado siempre tiene algo que decir y es, también, una verdad que cada generación descubre a su manera. De ahí que Taylor Swift lleve vestidos con corsés (de Vivienne Westwood, eso sí) en sus conciertos o que en la propuesta para la primavera-verano 2025 de Dior, las crinolinas (esas estructuras que se utilizan bajo faldas o vestidos para darles volumen y forma) fueran la silueta protagonista.Es posible que la semiótica de estos trajes haya adquirido diferentes significados con el tiempo, pero lo que no ha cambiado es la manera de conseguir estos volúmenes. No importa si las trabajan en los talleres de Dior o si se cosen en casa con piezas de mercería, debajo de todas estas faldas y estructuras hay siempre unas ballenas.Las ballenas de corsetería son varillas o estructuras rígidas que se incorporan en la confección de corsés, fajas o prendas de corsetería para proporcionar soporte y moldear la figura. Al igual que hace 200 años, hoy viven un momento dorado: otro de los cambios, sin embargo, es que para conseguirlas no hace falta enfrentarse a Moby Dick. Pero durante mucho tiempo, las barbas de ballena, que son láminas de queratina que se encuentran en la mandíbula superior de las ballenas barbadas, fueron indispensables para el mundo de la corsetería. Amalia Descalzo, profesora de ISEM Fashion Business School (Universidad de Navarra) explica a S Moda el origen histórico de esta pieza: “Desde el siglo XVI hasta el XVIII se han usado las barbas de ballena para la confección de corsés. Sus cualidades de dureza y flexibilidad eran idóneas para modelar, finalidad del corsé, los torsos femeninos. Las barbas de ballenas eran las más idóneas, pero su alto coste impedía que todas las mujeres pudieran acceder a un corsé con ballenas, por ello se utilizaron otros materiales como briznas vegetales, hierro u otros materiales que respondieran a las necesidades de modelar, pero con flexibilidad el cuerpo femenino”.Una ballena jorobada fotografiada en aguas de la República Dominicana. ullstein bild (ullstein bild via Getty Images)Con el siglo XIX llegó el primer salto de gigante para estas varillas y las barbas del cetáceo pasaron a sustituirse por ebonita (Material compuesto de goma elástica, azufre y aceite de linaza, negro, muy duro y de uso industrial, especialmente como aislante eléctrico) que consiguió algo fundamental para que perdurara esta silueta y para que el corsé fuera la vestimenta del 90% de la población femenina: bajaba significativamente el coste de las ballenas de corsetería. Con ello, este avance construyó un nuevo escalón social: las ballenas de barbas naturales hablaban posibles, la mujer que las llevaba “tenía rango y dinero”. “Se cree que este estilo se originó en España o Italia y se extendió rápidamente a otros países europeos”, contextualiza a S Moda Eva Maldonado, experta en Alta Costura, docente en Diseño de Moda y Patronaje en IED Madrid.“Hoy en día no creo que estas grandes firmas utilicen las barbas de ballena, entre otras cosas porque la caza de ballenas fue prohibida con fines comerciales en 1986″, apunta Amalia Descalzo. Ahora la clave está en replicar las propiedades de las barbas de ballena con nuevos materiales. “Existen opciones flexibles, ligeras y con cualidades excelentes para llevar a cabo la reinterpretación de estas prendas tan exitosas en el pasado”.Corsé diseñado en 1851 por Madame Roxy Caplin con varas de ballena.Heritage Images (Heritage Images/Getty Images)En efecto, hoy en día las ballenas se fabrican con diversos materiales. Lo sabe bien Ramón Santos, docente, patronista y experto en técnicas textiles manuales, diseñador de vestuario y actual propietario de Mercería La Crisálida, en A Coruña, que suma más de 2 millones de seguidores en redes sociales. “Las más comunes y utilizadas en alta corsetería son las de acero en espiral o plano, para prendas de alta gama ofrecen resistencia y flexibilidad y son las más parecidas a las barbas de ballena”, explica a S Moda. Las más utilizadas, y que se pueden encontrar en casi cualquier mercería, son las de polipropileno (PP) o acetato, ligeras pero menos duraderas. En alta costura, se emplean poliéster y fibra de vidrio para estructuras más ligeras y el acero sigue siendo la opción preferida en alta corsetería por su durabilidad. Diseñadoras como Iris Van Herpen han explorado el uso de filamentos impresos en 3D y polímeros flexibles como alternativas a las varillas tradicionales.Ilustración de corsés de 1950.Buyenlarge (Getty Images)La diseñadora Maya Hansen, que presenta sus colecciones en Semana de la Moda de Madrid desde 2010 y su línea de corsés en el Salón Internacional de la Lencería de París, ha edificado su marca (que han lucido celebridades como Lady Gaga, Kylie Jenner o Nadja Auermann) alrededor del corsé. Además de presentar sus propuestas de ropa, Hansen ofrece talleres sobre corsetería y divulga sobre ballenas, corsés y todo tip de estructuras a través de su perfil en Instagram, explicando las diferencias entre corsés, corpiños y bustieres, por ejemplo, pero también, formando sobre cuáles son las mejores ballenas y cómo utilizarlas en prendas pensadas para la actualidad.Son cinco los motivos con los que justifica que la ballena en espiral “es la mejor”: “Tras más de 15 años investigando materiales y diferentes acabados hemos llegado a la conclusión de que esta es la mejor ballena para el interior de los corsés exteriores por los siguientes motivos”, explica, pasando a enumerarlos: es inoxisable, recipera la forma, vienen pre-cortadas en medidas pares, los extremos llevan un capuchón para que la prenda no se estropee por la fricción y, por último, los capuchones tienen agujeros (y diferentes acabados) que permiten fijarlos a mano en los extremos para una mayor sujeción.Anuncio de corsetería que usaba las varas de ballena para realizar sus productos.Universal History Archive (Universal Images Group via Getty)A qué viene tanta nostalgiaEn su origen, los corsés eran usados principalmente por mujeres y niñas aristocráticas, pero no eran una prenda necesariamente femenina: tambiénusaban formas parecidas a un corsé los hombres de clases altas en el jubón, una prenda superior rígida, o los soldados. “Los corsés podían ser cerrados o abiertos, decorativos o sencillos, interiores o exteriores. Los cerrados se abrochaban por la espalda y requerían la presencia de otra persona para poder vestirlos y los abiertos se abrochaban en la parte delantera. A través de los corsés se obtenían siluetas en forma de cono pero también tubulares, hubo épocas que se utilizaron para estrechar y resaltar la cintura, abultar el pecho o aplastarlo”, explica Eva Maldonado. “Podemos considerar que las ballenas fueron el origen del corsé, ya que sin ellas esta pieza de indumentaria no tendría sentido. También se utilizaron para las estructuras internas que servían para dotar de volumen a las faldas; crinolinas o miriñaques, polisones, guardainfantes o paniers”, apunta.Aquellos corsés hablaban de dos cosas: de quién tenía la riqueza y de quién ostentaba el poder. “Se piensa que, en su origen, el corsé iba acompañado a la rectitud de comportamiento. La figura rígida que otorgaba se relacionaba con la habilidad de dominar las pasiones y enfatizar autocontrol físico. Rigidez y autocontrol (…) Los ingleses, por ejemplo, creían que las vestimentas sueltas llevaban consigo una moral relajada, en cambio, los corsés eran el signo visible de una moral estricta”, recuerda Eva Maldonado.Esto no sucedía entre las clases bajas, cuyo cuerpo se doblaba por el trabajo duro. El corsé fue el if you know you know de la época: quien lo llevaba, no necesitaba trabajar, o al menos, no se dedicaba a ningún oficio agotador. La mirada masculina sobre el cuerpo de las mujeres también tuvo mucho que ver con la propagación del corsé: según el historiador de la moda James Laver, tanto el corsé como la crinolina entrarían dentro de lo que se conoce como el “principio de seducción” de la indumentaria femenina, que consiste en un intento de explotar los encantos femeninos a través de la ropa, recuerda Eva Maldonado. “El corsé era un facilitador para mostrar el escote prominente así como la cintura estrecha, mientras que la crinolina acentuaba el volumen de las caderas”.Litografía que muestra las utilidades que se podía dar al uso de las diferentes partes del cuerpo de una ballena.Science & Society Picture Librar (SSPL via Getty Images)¿A qué viene la nostalgia actual por una silueta que hablaba de privilegio y una estructura que acabó significando opresión? “Independientemente de que estos diseñadores han de tener un buen conocimiento de las modas del pasado, también son conscientes del atractivo que una buena interpretación genera en la sociedad. Ahora bien, las prendas recuperadas como los miriñaques, o tontillos producen fascinación en la sociedad del siglo XXI, pero se alejan de la funcionalidad de nuestro modo de vida. Encuentro que son prendas perfectas para sorprender en la pasarela o para encontrarte como una reina en un cóctel o en una fiesta de gala. No olvidemos que Dior en 1947 recurrió al miriñaque para crear el New Look y recuperar el gusto por el glamour perdido. Igual estas nuevas recreaciones tengan la misma finalidad”, reflexiona Amalia Descalzo.De todas maneras, el corsé que se suele ver actualmente en las pasarelas, dista bastante de los corsés restrictivos que se usaban en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, explica a S Moda Eva Maldonado: “Lo que hoy vemos en pasarelas, sobretodo en marcas como Dior, Valentino y Loewe, suele ser una prenda que tiene similitudes con el corsé pero que no moldea la figura, a esta prenda se le llama bustier, es una pieza que realza pero que no modifica la silueta, no moldea y suele ser más corto y más flexible que el corsé, aunque también lleva “ballenas” internas éstas son menos rígidas, suelen ser de plástico, no de metal”.Esta pieza también se sitúa en el interior de las prendas para proporcionar estructura y sostén de ciertos vestidos como los “palabra de honor”, ya que si eliminamos la sujeción que proporciona en el cuerpo los hombros, el vestido, por la gravedad, tiende a caer debido a que el contorno de pecho es superior que el de la cintura: “por lo tanto es necesario ajustar esta prenda con las ballenas para contrarrestar el efecto de la gravedad”, explica Eva Maldonado.“Las ballenas han resurgido en la moda contemporánea y se nota también en la repercusión en ventas para modistas y pequeños productores que acuden a tiendas de barrio como mi mercería”, cuenta Ramón Santos, buscando el aspecto de prendas que ven en pasarelas o revistas de moda. “El efecto cascada de la alta costura llega hasta el pequeño comercio”, asegura este experto en textil. “Cuando una casa como Dior, Schiaparelli o Iris van Herpen introduce una estructura o un detalle particular—como corsés, transparencias o tejidos con volumen—las revistas de moda y las redes sociales amplifican la tendencia. Luego, los diseñadores de prêt-à-porter la reinterpretan para hacerla más accesible. Finalmente, llega al comercio local en forma de demanda por ciertos materiales o estilos: ballenas para corsetería, tejidos específicos, encajes, botones con cierto acabado o incluso técnicas de costura en auge”.

Por qué las varas de la ropa interior se llaman ballenas: historia del suministro más preciado de la lencería | S Moda: Revista de moda, belleza, tendencias y famosos
Shares: